Entrevista a James Mallon: MÁS ALLÁ DE LA PARROQUIA:
Entrevista grabada por Tote Barrera en la Leadership Conference from Alpha celebrada en Londrés el 4 y 5 de mayo, y presentada en TRANSFORMA el 26 de junio de 2026. Aquí tienes la edición y traducción de la transcripción adaptada al español de España.
Ver en YouTube: https://youtu.be/EOeHgXJlq-Y?is=wwaZreLVpMy5z_iZ
Entrevistador: Antes de nada, muchísimas gracias por venir y por estar disponible para nosotros. Para empezar, me gustaría hacerle algunas preguntas generales. La gente tiene muchas ganas de saber en qué punto se encuentra ahora mismo, dónde ejerce su labor pastoral y cómo es su día a día.
Padre James Mallon: Bueno, gracias a ti y gracias a todos los asistentes a la conferencia. Es fundamental que nos reunamos para trabajar en las parroquias, no solo dentro de ellas; trabajar en la estructura es vital si queremos ayudar a otros a transformarlas.
Después de dejar Saint Benedict —que quedó en las excelentes manos del padre Simon Lovell, un líder magnífico bajo el cual la parroquia está mejor ahora que cuando yo estaba—, pasé tres años y medio trabajando con el ministerio de Divine Renovation (Nueva Evangelización) y a nivel diocesano. Aprendí muchísimo intentando orientar a las parroquias hacia la misión. Sin embargo, sentí en el corazón la llamada de volver a la vida parroquial; me sentía demasiado alejado de la realidad de a pie. Coincidió con que mi diócesis estaba en pleno proceso de reestructuración, así que hace seis años asumí una nueva parroquia que nacía de la fusión de cuatro parroquias distintas.
Entrevistador: Cuatro parroquias en una… Suena complejo.
Padre James Mallon: Lo era. Estaban en un radio de unos tres kilómetros. Teníamos catorce edificios en ese espacio, una población muy envejecida y, para colmo, nos pilló la pandemia, lo cual fue una locura. Cuando llegué a esta nueva parroquia en la zona de Halifax, reconozco que pensé: «Pero ¿qué he hecho?». Venía de Saint Benedict, que era una maravilla, y recalé en una realidad donde las cuatro parroquias llevaban muriendo muchísimos años. Fue como empezar de cero otra vez.
Entrevistador: Es increíble. Se me ocurren muchas preguntas, aunque sé que algunas se responden en su libro… al menos la segunda parte del camino, no esta tercera.
Padre James Mallon: Sí, y seis años después están pasando cosas maravillosas. Este año hemos acogido a veinte personas en la Iglesia y hemos bautizado a nueve adultos. Muchísima gente ha vivido una conversión gracias a los cursos Alpha. Ya superamos los 900 asistentes el fin de semana. Los signos de vida están brotando y es una gozada.
Las fuentes de inspiración y el enfoque de proceso
Entrevistador: Es una verdadera inspiración. Nos gustaría saber quién ha influido más en su forma de entender la evangelización.
Padre James Mallon: ¡Uau! Es una gran pregunta y no la habíamos preparado [risas]. Yo diría que un punto de inflexión crucial fue la lectura de la exhortación Evangelii Nuntiandi del papa Pablo VI. Asimismo, la Evangelii Gaudium del papa Francisco ha tenido un impacto enorme en mi vida. Y el Documento de Aparecida también. Me ayudó a pensar de forma sistémica en todo el proceso de hacer discípulos, formarlos y construir comunidad, ofreciéndome un marco magisterial. Utilizo el término «magisterial» porque, aunque fuera un texto de los obispos latinoamericanos, aportaba un respaldo doctrinal para plantear la necesidad de un proceso que formara lo que el documento denomina «discípulos misioneros».
El problema es que, cuando evangelizamos o hacemos formación en las parroquias, tendemos a pensar en programas y no en procesos. Y necesitamos procesos porque las personas no son robots; avanzan a ritmos diferentes y están preparadas en momentos distintos. Aparecida me dio el esquema para proponer que cada parroquia debe desarrollar su propio proceso. Al fin y al cabo, todo gira en torno a las personas y al liderazgo; importa más la gente que las estructuras.
El encaje entre la parroquia y la diócesis
Entrevistador: Precisamente tengo aquí un obsequio que nos llega directamente de la editorial: la edición en español de Más allá de la parroquia (Beyond the Parish). El diseño de la portada evoca el mismo concepto que el original, con la perspectiva de una catedral, porque el libro aborda tanto la realidad parroquial como la diocesana.
Padre James Mallon: Es precioso. El libro describe dinámicas que ya empezamos a experimentar en Saint Benedict en la época de la conferencia de 2016. Cuando una parroquia se transforma y adopta una identidad y una postura misioneras, tarde o temprano choca con la realidad diocesana, con sus expectativas, paradigmas y modelos. Si no gestionamos bien ese encaje desde ambas partes —tanto la parroquia como la diócesis—, la experiencia no será fructífera, por no decir algo peor.
Entrevistador: Entonces, ¿es un libro para parroquias o para diócesis?
Padre James Mallon: Para ambas. Contiene mucho aprendizaje extraído de los propios errores que cometí como párroco en mi relación con la curia. Ya sabemos que el pasatiempo favorito de cualquier párroco es quejarse un poco de la curia o del obispado. Hace unos años, en una conferencia en Dallas, un sacerdote me decía que en su diócesis se referían a la curia como «Mordor» [risas]. Sin embargo, cuando me tocó trabajar dentro de la curia, experimenté la frustración inversa, la que se siente con los sacerdotes. Así que ambos lados se frustran mutuamente.
Entrevistador: Vivió el cambio de perspectiva. En el libro menciona que ocupó un cargo diocesano con un título larguísimo, algo así como un «vicario para la reconstrucción». ¿Podríamos llamarlo «reconstrucción»?
Padre James Mallon: Sí. El obispo quería abordar el mandato de la reestructuración de la diócesis, la renovación parroquial y el desarrollo del liderazgo. Fue muy acertado unir esos elementos. En Canadá, por ejemplo, los inviernos duran siete meses y el coste de mantener un edificio te hunde económicamente. Teníamos la necesidad acuciante de cerrar inmuebles infrautilizados, pero no sirve de nada reestructurar una diócesis si no inviertes en liderazgo. La renovación parroquial jamás ocurre por accidente; requiere líderes.
Fusiones frente a agrupaciones parroquiales
Entrevistador: ¿Qué es más difícil: trabajar con los laicos en la parroquia o con los sacerdotes desde la diócesis?
Padre James Mallon: Los sacerdotes también son personas [risas], así que cada ámbito tiene sus propios desafíos, obstáculos y bendiciones. La realidad espiritual de la conversión siempre conlleva lucha, pero no diría que un trabajo fuera más fácil o difícil que el otro. Logramos la misión de reestructurar y renovar las estructuras de liderazgo antes de que en 2020 llegara la COVID-19 y lo paralizara todo. Jurídica y canónicamente pasamos de 65 parroquias a 20 el 1 de enero de 2020. Tuvimos una sola reunión para ver cómo implementarlo y entonces estalló la pandemia. Meses después cambió el obispo, lo que ralentizó el proceso.
Aun así, seis años después, la transformación de la diócesis es increíble. Tenemos 20 parroquias, la mayoría con dos sacerdotes, han ordenado el tema de los edificios y destinan más recursos a la misión. El obispo pide que todas las parroquias tengan una herramienta de evangelización (muchas usan Alpha) y se está potenciando la formación de adultos en pequeñas comunidades.
Entrevistador: En el libro habla extensamente de dos conceptos clave cuando hay declive: las agrupaciones (clustering) y las fusiones (amalgamations). ¿Cuál es su postura?
Padre James Mallon: En Norteamérica es habitual agrupar parroquias: si eres cura y llevas una parroquia, la semana que viene te asignan otra, pero mantienes dos consejos pastorales, dos cuentas bancarias y el doble de burocracia. Hay curas con cuatro o cinco parroquias. El obispo les dice que las lleven juntas, pero la carga administrativa se multiplica por cinco. Para un sacerdote que ya sufre el peso de una Iglesia en declive y la resistencia al cambio, esto es una losa al cuello. A veces se agrupan y se asignan tres sacerdotes, pero ninguno ejerce el liderazgo principal; se gobierna por comité y es un desastre.
La agrupación es la opción menos dolorosa para el obispo a corto plazo porque los fieles no perciben cambios, pero estás sacrificando la salud y el espíritu del sacerdote. La fusión es distinta: en nuestro caso, cada parroquia anterior dejó de existir legal y canónicamente para dar nacimiento a una entidad completamente nueva, la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.
Entrevistador: Manteniendo los diferentes lugares de culto, supongo.
Padre James Mallon: Eso es. Conservamos los edificios, pero canónicamente es una sola parroquia. Yo soy el párroco de todo el territorio. Unificamos las finanzas en un solo sistema, con un único consejo de economía y un único consejo pastoral. Es un reto porque exige un cambio inmediato, pero a largo plazo libera al sacerdote para liderar en lugar de sepultarlo en tareas administrativas. Además, con la fusión, cerrar un templo no equivale a cerrar la parroquia. Permite aplicar el principio de subsidiaridad: que sea la propia parroquia la que decida cómo gestionar sus recursos.
En nuestro caso, tras un proceso largo, cerramos dos templos y vendimos las propiedades. Mantuvimos una iglesia en una zona humilde de la ciudad donde ya no hay misa dominical (esta se centraliza en el templo principal, que es más grande), pero allí celebramos misas entre semana y albergamos un banco de alimentos, un hogar para hombres en rehabilitación de adicciones y un refugio para personas sin techo. Los edificios conservan sus nombres históricos (iglesia de San Pedro, iglesia de San Antonio), pero la comunidad es la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Esto obligó a todo el mundo a hacer un proceso de conversión identitaria, incluidos los de la iglesia central, que se resistían al cambio. Colgamos una imagen grande de la Virgen de Guadalupe en el centro del presbiterio y eso ayudó a unificar y generar una nueva identidad. Sin una nueva identidad, la gente no actúa de manera diferente.
El test de conceptos de Divine Renovation
Entrevistador: Pasemos ahora a una sección más rápida. Le voy a mencionar varios conceptos de su libro y me gustaría que los definiera o me diera su visión en una sola frase. El primero: «Vampiros eclesiales».
Padre James Mallon: El vampirismo eclesial plantea el porqué de nuestras acciones: ¿buscamos atraer a la gente a la Iglesia para instrumentalizarla y mantener la estructura viva, o los buscamos porque realmente los amamos?
Entrevistador: Segundo concepto: «Mirar de frente a la realidad».
Padre James Mallon: Significa dejar de negar la evidencia: aceptar que la Iglesia occidental está en declive porque ya no vivimos en una situación de cristiandad, lo cual exige cambiar el modelo manteniendo idéntica la misión.
Entrevistador: Tercero: «Trabajadores de cuidados paliativos» (hospice workers).
Padre James Mallon: El modelo de cristiandad diocesano y parroquial está muriendo, y mientras emerge una nueva realidad misionera, necesitamos personas que acompañen y asistan con caridad la extinción de ese viejo sistema que no todos pueden abandonar a la misma velocidad.
Entrevistador: Cuarto: «Trastorno por déficit de imaginación».
Padre James Mallon: Es la incapacidad de vislumbrar una realidad parroquial diferente y fructífera, provocada por el aislamiento y por no haber visto nunca ejemplos de iglesias sanas que hagan, formen y equipen discípulos.
Entrevistador: El siguiente puede ser más difícil para el público: «Marshall, el del camino equivocado» (Wrong way Marshall).
Padre James Mallon: [Risas] Roy Riegels, un jugador de fútbol americano, cogió un balón perdido y corrió con todas sus fuerzas hacia la línea de meta celebrando que iba a marcar, sin darse cuenta de que corría en la dirección equivocada hacia su propia portería. La moraleja es que no basta con estar muy ocupados y correr; podemos ser muy eficientes y efectivos haciendo lo incorrecto si no nos paramos a mirar si vamos en la dirección adecuada.
Entrevistador: El último del test: «Liderazgo de cuello de botella».
Padre James Mallon: El líder cuello de botella es el sacerdote que pretende que absolutamente todo pase por él, lo que aboca a la parroquia a una vida mínima y al propio cura al agotamiento; el modelo opuesto es el «abridor de botellas», que capacita, delega y empodera a los bautizados para que desplieguen sus carismas espirituales en comunión con su párroco.
Decisiones y balance final
Entrevistador: Si mañana le asignaran una diócesis, ¿cuál sería su primera decisión en los primeros 90 días?
Padre James Mallon: Me reuniría con mis sacerdotes para escuchar cómo están y definir juntos la realidad de nuestro punto de partida, porque para trazar un plan hacia el destino al que el Señor nos llama, primero hay que saber dónde estamos parados.
Entrevistador: ¿Por qué fracasan la mayoría de los esfuerzos de renovación pastoral, aun cuando la intención es sincera?
Padre James Mallon: Porque renovar una parroquia es como reformar una casa: siempre es más costoso y largo de lo previsto, y la presión del día a día o el rechazo al cambio agotan a los líderes. Además, a menudo confundimos el método con la misión y nos apegamos a los modelos que funcionaron en el pasado (como le pasó a Kodak con el carrete fotográfico). El mundo cambia de forma vertiginosa y los métodos evangelizadores deben reevaluarse y ajustarse constantemente. Para que lo esencial permanezca, el modelo debe cambiar. Como dice Alicia en el País de las Maravillas: «Para quedarte en el mismo sitio, tienes que correr cada vez más rápido».
Entrevistador: Comienza usted el libro hablando de la esperanza y lo termina con una nota mística sobre «unirse a la danza». Es un broche muy espiritual para un libro de gestión y liderazgo. ¿Qué encierra esa idea?
Padre James Mallon: Toda conversión pastoral y todo dinamismo eclesial provienen exclusivamente del Espíritu Santo; las estrategias no son nada sin su poder. Los Santos Padres de la Iglesia describían la relación entre las personas de la Trinidad como una coreografía, una danza dinámica (perichoresis). La liturgia nos invita a glorificar al Padre, por el Hijo, con el Hijo y en el Hijo, en la unidad del Espíritu Santo. No estamos fuera de la Trinidad contemplándola, sino dentro de esa danza divina. Si queremos recuperar la dimensión apostólica en esta nueva época, necesitamos sumergirnos en esa experiencia viva del Espíritu.
Entrevistador: Un broche magnífico. Muchísimas gracias, Padre Mallon, por sus palabras y su labor.
Padre James Mallon: Gracias a vosotros por vuestro ministerio, vuestra misión y el cariño que mostráis hacia los sacerdotes y los líderes laicos. Servimos a un Dios vivo y fiel. El mundo tiene hambre de Jesús, que es el pan de vida. Sigamos dando nuestro «sí» al Señor a través de la oración y el trabajo diario. ¡Amén!
Libros de James Mallon
Una renovación divina: De una parroquia de mantenimiento a una parroquia misionera – Comprar en Amazon: https://amzn.eu/d/01jGSrul
Una renovación divina: Más allá de la parroquia – Comprar en Amazon: https://amzn.eu/d/06ctD5yg
