Delegación Episcopal de Catequesis de Jaén
  • Es el que custodia y alimenta la memoria de Dios; la custodia en sí mismo y sabe despertarla en los demás.
  • Es la persona de la memoria de Dios; tiene una relación constante y vital con él y con el prójimo; se fía verdaderamente de Dios y pone en él su seguridad.
  • Es consciente de haber recibido un don, el don de la fe, y lo da como don a los otros. Todo lo que recibe lo da. No es un negocio. Es puro don: don recibido y don transmitido.
  • Es una persona creativa. La creatividad es como la columna vertebral del catequista. Dios es creativo, no está encerrado, y por eso nunca es rígido. Dios no es rígido. Nos acoge, sale a nuestro encuentro, nos comprende. Para ser fieles, para ser creativos, hay que saber cambiar, es decir: convertirse.
  • Aquel creyente que introduce en la experiencia cristiana, abarcando el corazón, la inteligencia, la voluntad y la memoria de la otra persona. Aquel creyente que introduce a otro en la vivencia de la comunidad cristiana donde se sumerge y donde «se baña» hasta participar en ella como uno más.
 (Tomado de Catequistas. Agenda 2016-17, p.35)
Testigo de la Luz
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